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Mitomanía, la enfermedad de mentir

Mitomanía, la enfermedad de mentir

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La mentira ha sido parte del ser humano a lo largo del tiempo, es un acto deshonesto, voluntario y consciente que suele ser utilizada a fin de alcanzar un objetivo. Cuando esta conducta se vuelve una necesidad y forma parte central de la vida de la persona se considera como mitomanía, para la RAE el significado de mitomanía es «tendencia morbosa a desfigurar, engrandeciéndola, la realidad de lo que se dice.» 

La mitomanía es un problema complejo y sus consecuencias muy negativas, puede afectar a familiares, amigos e incluso a nuestras parejas sentimentales (enamorados, novios, esposos) convirtiéndolos así en mitómanos.

¿Qué es la mitomanía?

La mitomanía, la enfermedad de mentir, es también conocida como pseudología fantástica. Es aquella conducta compulsiva por mentir o falsear información constantemente sobre lo que se dice de sí mismo. 

La conducta de las personas con mitomanía es parte de su estilo de vida, motivadas por la necesidad de fascinar y llamar atención. 

El DSM V no la considera como un trastorno sino como un síntoma de trastornos de la personalidad: TLP, histrionismo, narcisismo, etc.; u otras afecciones psicológicas. El diagnóstico requiere la edad mínima de 18 años.

Causas

La mitomanía podría ser la conducta visible de otros problemas psicológicos como trastornos de personalidad, esquizofrenia, adicciones o la manifestación de rechazo o disgusto con la propia realidad. 

Los mitómanos presentan un 15% menos de materia gris en el lóbulo frontal, asociado al sentido ético y moral, una inhibición de la amígdala por lo que habría menor remordimiento y sentimientos de culpa al mentir. También presentan mayor cantidad de materia blanca en la corteza prefrontal, explicando así su capacidad cognitiva de seguir secuencialmente sus mentiras, no olvidar detalles y agregar otros. 

Social y psicológicamente los modelos parentales negativos, la normalización de mentiras en el hogar, conductas frecuentes de evasión de responsabilidades, la falta de atención y crianza en valores propiciaría desarrollar la mitomanía.

Consecuencias

Siendo un hábito, las consecuencias impactarían negativamente a nivel familiar, laboral, sentimental, etc. 

Algunas serían: pérdida de la confianza y ruptura de vínculos emocionales con personas significativas (familiares, pareja, amigos, socios, etc.), despidos, deudas financieras o caer en quiebra, además del abandono y soledad. 

La mitomanía, la enfermedad de mentir, dañaría psicológica y/o materialmente a personas que están alrededor, siendo manipuladas y viendo trucando sus proyectos de vida.

Síntomas

Los síntomas comunes son: inclinación constante por cambiar la realidad engrandeciéndola, necesidad de admiración, atención y un incremento progresivo de las mentiras. 

Altos niveles de ansiedad por repetir la conducta de mentir en diversas situaciones y estrés ante la idea de ser descubierto, inseguridad y frustración en mitómanos es común por su baja autoestima, afrontándola con su apariencia basada en mentiras. 

Déficit en habilidades sociales, la falta de capacidad para relacionarse, utiliza la mentira como método.

¿Como es el tratamiento para la mitomanía?

Dado que es parte de otros trastornos, se debe realizar un buen diagnóstico y orientar una adecuada intervención. 

La mitomanía, la enfermedad de mentir, se tratada con terapia psicológica y uso de fármacos cuando hay patologías asociadas que lo requieran. 

La intervención busca las motivaciones que producen la conducta compulsiva a mentir, entrenar en habilidades sociales para su adecuada interacción, mejorar su autoestima, manejar la ansiedad y reeducar la percepción de su realidad.

¿La mitomanía es hereditaria?

trastornos de personalidad, esquizofrenia u otros problemas mentales, estos sí podrían tener un componente hereditario. 

Existe un componente de aprendizaje hacia la conducta del mitómano en los modelos negativos y aprobación de la conducta compulsiva a mentir que acompañan el desarrollo de la persona, otros factores como la idealización hacia lo material y la promoción del consumismo como medio para ser aceptado en la sociedad. 

Estos factores podrían converger en la formación de la mitomanía en la persona.

¿Quién trata la mitomanía?

La mitomanía, la enfermedad de mentir, es un síntoma de otras afecciones psicológicas como los trastornos de personalidad, adicciones, como también de otros problemas mentales. 

Considerando la asociación de la mitomanía con otros trastornos, tanto el diagnóstico como el tratamiento debe ser llevado por el profesional en Psicología Clínica. 

Se debe contar con la experiencia en el tratamiento de este tipo de problemas y el manejo de estrategias en terapia psicológica a fin de lograr los objetivos planteados para el bienestar de la persona.

¿Cómo identificar a un mitómano?

Los mitómanos conviven con la mentira, es parte de su estilo de vida, sin embargo tienen características en su personalidad que pueden ayudar a detectarlos, es importante ser observador en su comportamiento y estar atento a cada uno de sus discursos. 

El mitómano siempre busca la fascinación o admiración de los demás, por ello en sus relatos siempre son el personaje principal donde se muestra como héroe o víctima. Sus historias refieren su gran éxito en todas las áreas de la persona, son historias fascinantes e involucran diversas circunstancias. 

El mitómano se justifica constantemente ya sea para ocultar hechos o evitar el castigo, usa la mentira como estrategia. La conducta de mentir es frecuente y utilizada como medio para relacionarse con las personas a través de historias irreales y fantásticas, suele ser desconfiando e inseguro.

¿Cómo ayudar a un mitómano?

Es importante reconocer si alguien cercano a nosotros es un mitómano ya que las consecuencias son negativas para la persona como para nosotros mismos. Consideremos que el mitómano difícilmente suele reconocer su problema y como toda persona que padece una afección psicológica sufre mucho. 

Principalmente evitemos que la conducta de mentir crezca, se le debe confrontar buscando que reconozca su mentira y sea consciente de las consecuencias y su realidad, el entorno del mitómano no debe aceptar ningún tipo de mentira ni desprendimientos de responsabilidades. 

Por otro lado, debemos animar al mitómano a buscar ayuda profesional y brindarle apoyo constante en su recuperación.

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