
Si en algún momento has recibido la llamada del colegio porque tu hijo esta teniendo cierto tipo de conductas que no son apropiadas, probablemente te hayas sentido preocupado, confundido e incluso frustrado después. Tal vez te dijeron que interrumpe en clases, que no sigue indicaciones, que se pelea con otros niños o que le cuesta mantenerse tranquilo.
Y cuando esto empieza a repetirse, es natural que aparezcan preguntas como: “¿Qué está pasando con mi hijo?”, “¿Por qué en casa no se comporta así?” o incluso “¿Estaremos haciendo algo mal?”.
Un niño no siempre tiene las herramientas para explicar que algo le preocupa, que se siente frustrado, que una situación le resulta difícil o que necesita ayuda. En muchas ocasiones, su comportamiento termina siendo la manera en la que expresa aquello que todavía no sabe comunicar con palabras.
Por ello, hablaremos sobre algunos factores que pueden estar relacionados con los problemas de conducta infantil en el aula y también qué podemos hacer para ayudar al pequeño a adaptarse mejor y desarrollar nuevas herramientas.
¿Qué entendemos por problemas de conducta en el colegio?
Hablamos de problemas de conducta cuando ciertos comportamientos del niño dificultan su aprendizaje, su adaptación o la convivencia con otras personas dentro del colegio. Por ejemplo, puede tratarse de un niño que interrumpe la clase en varias ocasiones, se levanta de su sitio, no realiza las actividades, responde de manera desafiante o tiene dificultad para seguir normas.
Más allá del comportamiento
Ya que, si bien la conducta es un indicador importante de que algo podría estar pasando, quedarnos únicamente con eso puede dejarnos con una parte pequeña de la historia. Sería importante observar también qué está ocurriendo, cuándo ocurre y qué puede estar necesitando en esos momentos.
Y es que dos niños pueden presentar una conducta aparentemente similar, pero tener razones diferentes. Por ejemplo, responder mal a la profesora puede estar relacionado con el desafío a la autoridad, pero también podría estar relacionado a una frustración que no sabe expresar, una exigencia académica que no sabe resolver o alguna situación que está viviendo con sus compañeros y lo interpreta como injusto.
¿Por qué puede haber problemas de conducta en el aula?
El comportamiento de un niño puede estar influido por diferentes factores, y muchas veces estos se combinan entre sí.
Dificultades para regular emociones
Los niños aún están aprendiendo a reconocer, expresar y manejar sus emociones. Un niño que no sabe qué hacer con su frustración puede terminar llorando, gritando, golpeando o negándose a continuar una actividad.
Ojo: entenderlo no quiere decir dejarlo pasar. Significa que, además de establecer límites, necesitamos enseñarle cómo puede manejar aquello que siente.
Dificultades académicas o de aprendizaje
A veces, una conducta que puede parecer desobediencia, podría estar más relacionada con algún problema de aprendizaje, una actividad que el niño no comprende o una indicación que le resulta especialmente difícil.
Comprender la conexión entre el comportamiento y estas dificultades académicas, o la presencia de algún trastorno de aprendizaje, puede ayudar a padres y educadores a brindar el apoyo adecuado.
Cambios y situaciones familiares
Los niños también pueden expresar a través de su comportamiento lo que están viviendo fuera del colegio. Cambios en la rutina como una mudanza o la llegada de un nuevo hermano, conflictos en casa, separación de los padres, entre otras cosas que podrían estar afectando al menor.
Dificultades para relacionarse con otros niños
La convivencia escolar puede ser un desafío. Algunos niños manifiestan dificultades para hacer amigos, llegar a acuerdos, colocar límites o comunicarse abiertamente. Otros pueden estar atravesando situaciones de rechazo, burlas o acoso escolar. A lo mejor no siempre cuentan lo qué sucede, pero los cambios en la conducta si podrían estar indicando que algo que está pasando. Por ejemplo: si se aíslan, están más irritables, se retraen más o evitan ir a la escuela.
El entorno también puede influir
A veces pensamos en la conducta como algo que “el niño trae consigo”, pero el contexto puede ayudar o complicar que pueda regularse. Como muchas instrucciones al mismo tiempo, cambios inesperados, poco tiempo de descanso o un ambiente con demasiados estímulos.
¿Qué hacer cuando el colegio nos informa que nuestro hijo tiene problemas de conducta?
Lo primero es intentar no responder desde la culpa, el enojo o la desesperación.
Escucha qué está observando el colegio
No nos quedemos con frases como “se porta mal” o “no obedece”, podemos pedir ejemplos concretos para ayudarnos a entender qué podría estar pasando y así establecer una intervención adecuada.
– ¿Qué conducta específica están observando?
– ¿Cuándo ocurre con mayor frecuencia?
– ¿Con qué personas o actividades sucede?
– ¿Cómo reaccionan los profesores después?
¿Cómo intervenir los problemas de conducta infantil en el aula?

Ayudémoslo a desarrollar las habilidades que le permitirán desenvolverse mejor según lo requiera.
Establecer normas claras y consistentes
La mente de los niños funciona diferente a la de los adultos. Muchas veces necesitan saber exactamente qué esperamos de ellos. Indicaciones como “pórtate bien” pueden resultar demasiado generales, así que sería más útil comunicar conductas concretas.
Por ejemplo: “Cuando alguien esté hablando, esperamos que escuches y levantes la mano si quieres participar”. De esta manera, el niño no da su interpretación de lo que es “portarse bien”, sino ya sabe cómo se ve.
Reforzar las conductas que sí queremos ver
Cuando un niño presenta problemas de conducta con frecuencia, es posible que los adultos terminen prestándole atención principalmente cuando hace algo inadecuado.
Sin darnos cuenta, la mayor parte de nuestra interacción puede terminar girando en torno a lo que queremos que deje de hacer, y no tanto en lo que queremos que haga o lo que ya está logrando. Por eso, también sería bueno reconocer cuando el niño sí está utilizando una conducta adecuada. Estos reconocimientos ayudan al niño a identificar qué conductas son adecuadas y aumentan las oportunidades de que vuelva a utilizarlas.
Enseñar alternativas a la conducta problemática
Hay momentos en que decirle a un niño lo que no debe hacer no siempre es suficiente. También se debe mostrarle alternativas. Por ejemplo, si queremos que deje de gritar cuando está molesto, podríamos enseñarle a canalizar la energía física en el baile o realizar saltos. También podríamos crear un rincón de la calma en casa o enseñarle a nombrar la emoción.
La habilidad debe enseñarse y practicarse en momentos tranquilos. Es difícil esperar que un niño recuerde una estrategia por primera vez justo cuando está completamente desbordado. Así que paciencia, que requiere un poco de práctica, pero puede lograrse.
Adaptar las estrategias a la edad y necesidades del niño
Las estrategias deben considerar su edad, nivel de desarrollo, características personales, dificultades y contexto. Algunos niños pueden beneficiarse de instrucciones breves y visuales, sin embargo, otros necesitarán más acompañamiento para organizarse o manejar determinadas situaciones. Algo que podría recomendarte es ir probando con distintos métodos, hasta que encuentren uno que se adapte a sus necesidades.
¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional?

No todos los problemas de conducta requieren terapia necesariamente. No obstante, puede ser recomendable buscar orientación cuando las dificultades son frecuentes, intensas o están afectando de manera importante el desarrollo del niño.
Por ejemplo, si las conductas aparecen tanto en casa como en el colegio, si existen conflictos constantes con compañeros o profesores, si las dificultades están interfiriendo con su aprendizaje o si el niño parece tener cada vez más problemas para regular sus emociones.
En estos casos, una evaluación puede ayudar a comprender qué está ocurriendo antes de decidir qué tipo de intervención necesita. Sobre todo, si no sabemos cuál sería el factor que origina dichas dificultades.
Porque no siempre se trata solamente de cambiar la conducta
Cuando un niño tiene problemas de conducta en el colegio, es comprensible que queramos que deje de hacerlo cuanto antes. Deseamos que obedezca, que respete las normas, que no interrumpa, que deje de pelear y que pueda relacionarse con sus compañeros.
Y sí, esos objetivos son importantes. Pero detrás de cada conducta también hay un niño que todavía está aprendiendo a relacionarse con el mundo. Así que, además de preguntarnos “¿cómo hacemos para que deje de hacer esto?”, podemos comenzar a preguntarnos:
- ¿Qué está intentando expresar con esta conducta?
- ¿Qué habilidad necesita aprender?
- ¿Qué podemos hacer los adultos para ayudarlo?
Cuando padres, colegio y profesionales pueden trabajar en conjunto, dejamos de mirar al niño únicamente desde aquello que está haciendo mal y empezamos a acompañarlo en el desarrollo de las herramientas que necesita.
Referencias
– Flannery, S. (2026). Cuando el problema de comportamiento enmascara una discapacidad de aprendizaje. Child Mind Institute. https://childmind.org/es/articulo/cuando-el-problema-de-comportamiento-enmascara-una-discapacidad-de-aprendizaje/
– Sege, R., Siegel, B. (2018). Effective Discipline to Raise Healthy Children. Pediatrics, 142(6), e20183112. https://publications.aap.org/pediatrics/article/142/6/e20183112/37452/Effective-Discipline-to-Raise-Healthy-Children?autologincheck=redirected
– Vásquez, C. (2025). Problemas de Conducta y Estrategias de Intervención utilizadas por profesores de Escuelas de Chillán, Chile. Educación, 34(66), 133-154. https://doi.org/10.18800/educacion.202501.A007
Autora:
Ps. Andrea Fernandez Mendoza
Licenciada en Psicología Clínica con experiencia terapia infantil y adolescente.
